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12 jun. 2010

ORNAMENTACIÓN: Introducción; La Prehistoria. El Neolitico

La ornamentación, es la utilización de elementos artísticos como decoración en los útiles humanos, es por lo tanto una forma de arte sujeta a unas normas establecidas por el objeto sobre el que se va a ubicar. Los motivos ornamentales (que suelen ser considerados un “arte menor”) identifican claramente la cultura, el pensamiento, las pasiones y necesidades, las creencias... de los pueblos que las utilizaron, hasta tal punto, que si hablase de ciertas pinturas murales de fondos ocres, distribuidos en bandas, con abundante decoración epigráfica y con una gran valoración de la vida animal, de sus costumbres y sus dioses y reyes... es muy posible que la gran mayoría de personas (incluidas los no conocedores de la historia del arte) reconociese al pueblo Egipcio por esta descripción. De igual modo sucede con el arco lobulado o poli lobulado, característico de la civilización musulmana, el animal esquemático habitual en los refugios prehistóricos o con el Mármol en Roma. En la siguiente serie realizaré un breve recorrido por los modelos y temas más extendidos en las antiguas civilizaciones, desde la época prehistórica hasta la civilización Romana, que junto con los griegos, darán lugar al cristianismo y por lo tanto a la civilización occidental. Mi objetivo es múltiple, ya que además de conocer y relacionar las artes ornamentales de estos pueblos, me interesa ver que conexiones existen entre todas estas civilizaciones o pueblos en este tipo de obras, cuales son los elementos que más abundan, cual es su significado o interpretación, en función de que lugares, circunstancias o emplazamientos se utilizan las diversas formas ornamentales... acercándome a la forma de entender el mundo de estas personas. Este análisis va ser realizado sobre los pueblos prehistóricos, las civilizaciones fluviales ( Egipto y Mesopotamia), Roma y Grecia como referencias del camino hacia la expansión de la cultura occidental. 

EL despertar del arte ornamental: 


Las primeras muestras ornamentales, las encontramos en las herramientas y útiles del homo sapiens, antecesor del ser humano actual que habito el planeta hace unos 300.000 años. La ornamentación nació posiblemente de la necesidad de identificar las posesiones. Se grababan o pintaban las herramientas con una especie de firma o marca personal para distinguirlas si eran robadas, se perdían u otra clase de contratiempo. Ciertos sujetos, de los cuales jamás conoceremos ningún nombre ni rostro, elaboraron marcas cada vez más personales y las unieron con ritos mágicos, y progresiva- mente embellecieron y mejoraron las marcas. Se han encontrado bastones con empuñaduras en forma de oso, león, pájaro... Con el tiempo, estos adornos fueron evolucionando más y empezaron a ser utilizados en muchos más útiles, en trajes, en el cuerpo y en la vivienda o muro. La ornamentación comienza en fases muy geométricas y simples, abstractas o figurativas realizadas sobre piedra, hueso o madera y evoluciona progresivamente en conjunto con nuevas técnicas como la cerámica, la aparición de los metales (hierro y bronce), el modelado... alcanzando diseños cada vez más complejos. En un primer momento los temas representados son escogidos directamente de su entorno, del que surgen composiciones de animales (ciervos, osos, bisontes, peces...) también encontramos ciertas figuras no reconocidas que podrían representar seres fantásticos o mitológicos. El reino vegetal queda representado por tallados sencillos de hojas, ramas, árboles... 


Ya en el neolítico, se añaden a los temas anteriores, representaciones de seres humanos, de hábitos (la recogida de miel, escenas de caza, bailes...) y se tiende mas a la geometrización. En este momento es cuando aparece la cerámica y sus formas decorativas mediante incisiones, rallados, estampados... técnicas todas ellas abstractas y muy geométricas que influirán en el resto de las ornamentaciones. La línea y el dibujo se cuidarán cada vez más hasta obtener complejos diseños mixtos de relieve y grabado de gran calidad con unos temas ya puramente ornamentales.



18 may. 2010

HORNOS CERÁMICOS I

Otra posibilidad para consolidar las obras realizadas en arcilla, es la utilización del fuego o calor.
Lo más cómodo es emplear un horno eléctrico de fabricación industrial, en el que se podrán designar todos los parámetros de cocción (Temperatura y tiempos). El principal inconveniente de estos hornos es el elevado precio que tienen en el mercado para su uso como simple afición.
Para solucionar este problema existen diversas opciones económicas de mayor o menor dificultad.
En este apartado iré describiendo de múltiples formas, distintas posibilidades y las características o necesidades de cada procedimiento.

HORNO DE PAPEL:
Este tipo de horno necesita principalmente de un espacio al aire libre y de tiempo suficiente para realizar la cocción. La arcilla más útil para realizar piezas en este tipo de horno es la arcilla roja, la común que venden en las tiendas de manualidades. Esta arcilla presenta un punto de fusión en torno a los 1000º C, y se consolida hacia los 600 -700ºC, por lo que se ajusta a las temperaturas que se pueden obtener en este tipo de horno.
El resultado final son piezas de acabado marrón muy oscuro a negro. La imposibilidad de este horno para cocer esmaltes se puede solucionar bruñiendo las piezas con una cucharilla cuando éstas están todavía un poco húmedas pero ya duras, obteniendo tras la cocción un poro cerrado y un brillo o lustre sobre las piezas.

Agradezco al autor del vídeo colgado en YouTube en el que se muestra el procedimiento completo.


13 may. 2010

EL ESGRAFIADO II: Elaboración y Materiales

La elaboración del esgrafiado: 


 Aplicación de la primera capa de revoco, que se deja rugosa con la utilización del fratás para facilitar la unión con la segunda. Bajo esta capa se encuentra lo que se denomina enfoscado ( que en el ejemplo no está adherido a muro), una mezcla de cemento gris y arena de rió gorda y fina en proporciones de 2 medidas de arena gorda, una de arena fina y 2 de cemento gris.
 

Las capas de revoco están constituidas por 2 medidas de arena de sílice, 1 de cal y ½ de cemento gris en el caso de la primera, y por 2 de arena de sílice, 2 de cal ¼ de cemento en la segunda, mas el pigmento utilizado en cada caso (negro humo y tierra casel + óxido de hierro rojo). El grosor de las dos no superará los 2 centímetros máximo, pero las mejores medidas son 0,5 cm para la primera y 1 cm para la segunda.



Vista de las dos capas de revoco. Lo más importante de este proceso es conseguir la mayor planitud en las capas, que estas sean paralelas entre sí y con el enfoscado y un grosor regular en toda la superficie.
Una vez que ha endurecido la segunda capa, pero que aún no ha secado del todo, se rasca o esgrafía sobre su superficie para descubrir partes de la primera capa y realizar un dibujo en dos tonos.


Los Materiales:


La cal es el material más importante del revoco y el que más determina su aptitud como revestimiento mural. La cal es el conglomerante de la mezcla y su principal propiedad es la endurecerse. Mientras que la arcilla endurece por la perdida de agua y el yeso por cristalización, la cal debe su endurecimiento a una reacción química (a veces la cal es utilizada junto con cemento que también es conglomerante, esta mezcla se denomina mortero bastardo).
La cal se obtiene por la descomposición de rocas calizas (mármol, alabastro cálcico...) a través del calor. Para esto se trituran y luego son llevadas a entre 900º y 1200º. Estas rocas deben estar exentas de SiO2, AlO3 y MgO, ya que provocarían diferentes problemas en el resultado final, como grietas, desprendimientos, pulverizaciones...
Durante este proceso el dióxido de carbono es separado de las rocas obteniendo Óxido cálcico o “cal viva”.

CO3Ca + Calor ............................................ CO2 + CaO

Los resultados varían dependiendo de diferentes factores. Pueden ser cales aéreas, es decir, que fraguan o endurecen en contacto con el aire. Dentro de estas, pueden provenir de calizas muy puras y son denominadas cales grasas, o de calizas con más de un 6% de impurezas, llamadas cales magras o grises. También existe otro tipo de cales que son las que se designan como cales hidráulicas, ya que gracias a su contenido en arcillas tienen la capacidad de fraguar en ambientes húmedos e incluso bajo el agua.

Una vez obtenemos la cal viva, se le añade agua para provocar otra reacción química (este es el proceso de apagado o azogado de la cal) que transforma el óxido cálcico en hidróxido cálcico y además se produce calor.

CaO + H2O ............................................... Ca(OH)2 + calor

Este procedimiento se puede llevar a cabo de diferentes maneras; por aspersión o al aire libre, proceso en el que la cal viva es rociada con agua (aproximadamente 1/3 del peso de la cal en agua) obteniendo una cal apagada en polvo que duplica su tamaño original.
Otra posibilidad es la cal en pasta, que se obtiene mezclando en estanques o bidones la cal viva con entre una y dos veces su peso de agua.
Tras cualquiera de estas dos operaciones, se deja reposar alrededor de un año la pasta o polvo, cubriéndola con arena para evitar su contacto con el aire y la humedad, con el fin de eliminar los caliches o partes de cal no apagada que estropearían el resultado final.

Una vez lista la cal, se prepara una pasta con agua que endurece al absorber el dióxido de carbono del aire (carbonatación), regresando a su estado primitivo, el del carbonato cálcico.

Ca(OH)2 + CO2 .......................................... CaCO3 + H2O

El agua utilizada en la mezcla se evapora o es absorbida por el muro y el resultado es un revestimiento mural de gran consistencia y durabilidad.


El principal problema de la cal es la retracción, es decir la pérdida de volumen durante el fraguado. Para evitar las grietas, desprendimientos y demás defectos que se producen por la retracción, se utiliza la cal en conjunto con elementos inertes como arena, trozos de ladrillo, paja... cuya principal función es la de relleno. Estos materiales son denominados áridos.


Los áridos pueden ser naturales o artificiales, siendo más convenientes los segundos que presentan aristas que mejoran la unión de diferentes morteros, gracias a no estar sometidos a los agentes ambientales y por tanto a la erosión.

La elección de uno u otro árido depende además de su buen funcionamiento, de factores culturales y tradicionales. Así en Barcelona es común que se utilice el polvo de mármol, mientras que en Segovia se suele emplear una mezcla de arena de rió y de mina tamizada.

El árido conserva las propiedades de la roca madre y caracteriza el resultado principal aportando al resultado su dureza, color y demás características. También facilitan la absorción del CO2 del aire dotando al revoco de porosidad y posibilitando el fraguado interior.


Los áridos en el caso del esgrafiado, provienen de la desintegración de las piedras, por lo que pueden ser de diferentes tamaños:

Áridos gruesos: entre 320 mm y 5 mm (grava, gravilla, garbancillo...)
Áridos finos o arenas: entre 5mm y 0.04 mm (arena, polvo, limo, coloide...)

Los áridos tienen diversa procedencia; los áridos de mina y de río son ideales para los diferentes morteros y suelen ser utilizados por separado o a la vez. Otra procedencia puede ser la de costa, duna o playa, pero éstas contienen sales que reaccionan con la cal y hacen que surjan problemas. Además, los áridos también tienen diferentes composiciones químicas que dependen fundamentalmente de la roca madre de donde proceden y que aportan diferentes características al mortero.

Silicios: Dureza y estabilidad química, tienen un gran contenido de cuarzo.
Silicatos: Provienen de rocas feldespáticas.
Calizos: Su origen se encuentra en las rocas calizas como el mármol y son de un color blanco muy puro.
Arcillosos: Son áridos silicios y silicatados contaminados con arcillas, que no son utilizables en los revocos ya que la arcilla produce grietas en el resultado final.
Margosos: Áridos calizos contaminados por arcilla que tampoco son utilizables en los revocos.
Puzolánicos: de origen volcánico. Muy utilizados en Italia.

La importancia de utilizar una cal bien elaborada y un árido que no reaccione con ésta es de vital importancia, como lo es también la elección del agua con el que realizaremos la mezcla, que debe reunir también ciertas características.

El agua del mortero debe ser potable, carente de sulfatos y cloruros o sales solubles que reaccionan con la cal. Es completamente desaconsejable la utilización de aguas ácidas cuyo PH sea menor de 5, así como el agua estancada que contiene sustancias orgánicas que contaminan el mortero o el que contenga hidratos de carbono.
Un exceso de agua aumenta la porosidad provocando una menor resistencia y permeabilidad del revoco además de un lento fraguado que dificulta las siguientes labores. Para el lavado de los esgrafiados y revocos se utiliza el agua denominada 3A que contiene agua destilada, alcohol y amoniaco.

Los Pigmentos dotan de color al revoco. Puede utilizarse cualquier pigmento, siendo más recomendables los pigmentos inorgánicos. Además existe una serie de colores que no pueden ser utilizados, ya que provocan reacciones químicas con la cal y dañan el resultado final. Hay que tener en cuenta que el total de pigmento en la mezcla nunca debe superar el 10%, y que es conveniente teñir el agua y no el mortero ya preparado, para disolver completamente el pigmento.

Algunos autores sugieren la utilización de ciertos aditivos como sangre, orín, miel... para dotar al mortero o revoco de ciertas características o para acelerar y ralentizar sus procesos, como el fraguado, el secado...
Incluyo a continuación una lista de los aditivos de los que se tiene constancia históricamente y que han sido recogidos en textos de arquitectos y artistas como Vitruvio y empleados en diferentes edificios como la catedral de Rochester en la que se utilizo sangre o en la de Ruen en la que se utilizo orina para favorecer la cristalización y dotar al yeso de mayor resistencia. La lista ha sido extraída del libro “Las artes de la cal”.



































8 may. 2010

EL ESGRAFIADO I: Breve apunte historico. Técnica y tipos.


El esgrafiado es un tipo de revestimiento mural que se incluye dentro de un grupo conocido como revocos, que tienen en común el empleo de un conglomerante, un relleno o material que lo arma (arena) y agua. Los revocos son menos resistentes que otros materiales como el ladrillo o la piedra, pero tienen una larga duración y son económicos. Estos procedimientos se han utilizado desde el neolítico por diversas culturas. Los pueblos Mesopotámicos utilizaban hornos para la cal y se han encontrado diversas muestras de la utilización de revocos en la cultura Maya, la India o la Egipcia.
En Egipto, el revoco es utilizado mayoritariamente para imprimar el muro y pintar al fresco, procedimiento que seguirá siendo utilizado desde ese momento en las sucesivas civilizaciones, como Roma (en especial en la pintura Pompeyana), Grecia, en Bizancio, en el medievo... y así hasta nuestros días, en los que son utilizadas las diferentes técnicas, que se han ido mejorando a través de nuevos materiales como el cemento y diferentes aglomerantes. El esgrafiado es una de las técnicas más utilizadas, y consiste en la superposición de capas de revocos de diferente color (generalmente, amarillos, rojizos, ocres o blancos). En determinadas zonas, se eliminan alguna de dichas capas, o se raspa, obteniendo una decoración tonal o polícroma resistente a los agentes atmosféricos. En España son una de las decoraciones murales más utilizadas, en especial en Segovia desde época medieval, difundiéndose hasta el siglo XVIII, e el que será utilizado principalmente en Cataluña.




EL ESGRAFIADO: Técnica y tipos de esgrafiado.

Los esgrafiados consisten en una superposición de capas de mortero de cal teñidas, que tras su aplicación sucesiva y en fresco aún la última capa, se trasladan por estarcido los dibujos previamente preparados en un cartón. Acto seguido, y con las herramientas adecuadas, se procede al rascado y eliminación de las capas exteriores en las zonas previstas, dejando visibles las de abajo, diferentemente pigmentadas. En el esgrafiado como en todo procedimiento mural, es muy importante el soporte o muro, que debe ser completamente plano y realizado en un mismo material, que sea poroso y que facilite la adherencia de las diferentes capas.
La primera capa, es la denominada enfoscado, que es utilizada para igualar la superficie del muro. Lasa características que ha de cumplir esta capa consisten en tener una granulometría de árido fuerte, que proporcione un acabado rugoso al que el revoco se adhiera fácilmente. El árido del mortero utilizado para el enfoscado suele ser de arena no muy fina de río o de mina mezclada con cemento gris en una proporción de 6 unidades de arena por cada una de cemento. El grosor de la capa depende de lo plano del muro, aunque nunca debe superar los 2 centímetros, pero cuando la inclinación hace necesario superar esa medida, se puede utilizar un mortero preparado con cemento y cascotes o trozos de tejas o ladrillos.
Tras tener listo el muro, se procede a la humectación de este y a la aplicación del revoco sobre el enfoscado, proporcionando un acabado que se mantendrá más tiempo húmedo, aumentando el período disponible de trabajo. Esta operación debe realizarse en condiciones climáticas no extremas, ya que la rápida evaporación del agua o su congelación provocan el deterioro del trabajo.

Existen diferentes procedimientos en la elaboración de los esgrafiados, siendo los más utilizados el esgrafiado a un tendido y a dos tendidos. En el esgrafiado a un tendido se utiliza una sola capa de revoco enlucido, es decir, de acabado liso, que no superará los 6 mm de grosor. Cuando el revoco está algo endurecido, se procede al rascado de algunas zonas, obteniendo una diferencia de texturas (liso – rugoso) y cierto contraste entre tonos, ya que la parte raspada suele presentar un color más oscuro, haciendo patentes los motivos. En el esgrafiado a dos tendidos tras dejar un reposo de un día en el primer revoco para evitar que pueda ser dañado en el rayado, se raspa de forma superficial e igualada para obtener una superficie rugosa a la que se adhiera el segundo revoco, generalmente de otro color. Cuando la segunda capa esta endurecida, se traslada el dibujo al muro, y se raspa obteniendo una tonalidad clara y otra oscura del revoco exterior y otra en el interior, es decir tres tonos diferentes. En ambos procedimientos el raspado o corte del motivo debe realizarse en bisel, lo que proporciona una mayor base adherente, facilita su limpieza y le protege de los agentes externos como la lluvia evitando su acumulación. Parecido al esgrafiado a dos tendidos, está el esgrafiado acabado en cal, en el que la segunda capa de revoco es sustituida por varias lechadas de cal aplicadas con brocha o rodillo, en las que se seguirán diferentes direcciones para cada mano. Antes de que la cal esté completamente seca (ya que si no la cal saltara en escamas dificultando el trabajo), se procederá al rascado de esta obteniendo una superficie blanca con motivos en otro color. El resultado es un procedimiento en el que es posible modelar las figuras y formas igual que en el grabado (debido a la falta de árido), pero cuya resistencia y durabilidad es bastante menor a los otros tipos de esgrafiados.


VACIADO DE UNA PLANCHA DE ARCILLA MODELADA: MOLDE PERDIDO.



A partir de un relieve de plastilina o arcilla, podemos obtener una reproducción en un material más duradero.
La reproducción de la plancha  en otro material  (yeso, escayola, cemento...) consta de dos partes:
   -Vaciado: Creación do elaboración del molde a partir del original
   -Positivado: Extracción de la copia.
En el caso explicado a continuación el molde será de escayola y sólo será utilizable una vez, es decir, tan solo obtendremos una copia por lo que lo denominamos molde perdido.

PREPARACIÓN DE LA ESCAYOLA: Se llena un recipiente con la cantidad de agua deseada (Cubo, barreño flexible...) Cuando el agua esté en calma, espolvoreamos la escayola con la mano u otro instrumento, uniformemente sobre toda la superficie.
Continuamos hasta que  el agua no admita más escayola y comiencen a formarse montañas sobre este. Batimos con la mano o una llana  moviéndola de un lado  a otro. El tiempo de fraguado es muy corto (unos 20/25 minutos) A lo largo de estos minutos la escayola pasa por diferentes fases:
   -Líquido: Al principio, no moldeable y difícil de manejar y controlar.
   -Masa: Se mantiene en su lugar, es como puré espeso. Es el estado ideal para moldearla      y dar forma.
   - Fraguada: Justo antes de que seque, se encuentra quebradiza. Se puede raspar, tallar... pero no moldear.

PREPARACIÓN DE LA PLANCHA: Hay que tener en cuenta que cualquier textura, aunque sea mínima, saldrá reproducida en la copia, por lo que es importante que el acabado de la plancha o modelo sea el deseado en la copia. Debemos revisar los bordes, los contornos, los salientes... con el fin de que no se produzcan enganches (sobre todo en el altorrelieve) que dificultan su extracción y que pueden dañar la copia. Es mejor la utilización de ángulos mayores de 90 grados y prescindir en lo posible de zonas demasiado finas, delgadas o frágiles, así como de los salientes muy  marcados.


VACIADO: Obtención del molde o negativo:

1: Primera capa: Capa más delicada, pues es la que reproducirá el relieve.

Se tiñe el agua de la escayola con pigmento azul, rojo, verde... distinguible del blanco de la escayola, que servirá de aviso a la hora de picar el molde.
Se aplica sobre el original tirándola con fuerza para que penetre en los huecos y texturas y reproduzca bien la pancha. El estado de la escayola será liquido, pero empezando ya a fraguar.
Soplamos para eliminar burbujas entre la plancha y la escayola, que pueden producir enganches o defectos en la copia.

La capa coloreada debe tener de 4 a 7 milímetros de grosor.
Retiramos la escayola sobrante unos 2 centímetros alrededor  de la plancha. Estos 2 centímetros servirán como guía para las siguientes capas y el grosor final del molde.

2: Segunda, tercera, cuarta... capa: Capas para endurecer la primera y dar mayor resistencia al molde facilitando su manipulación.

Se prepara escayola, esta vez sin teñir. Trabajamos de más líquida a espesa.
La segunda capa se aplica como la primera, dejando de nuevo los 2 centímetros de grosor alrededor del molde.
A partir de la tercera capa debemos ir ganando altura, hasta que el molde sobrepase dos centímetros el punto más alto de la plancha, pero sin agrandar la superficie del molde.
Con una espátula de carpintero levantamos la escayola y repartimos envolviendo la plancha en una forma trapezoidal.
Alisamos todo lo posible los bordes de la plancha e intentamos que la superficie superior del molde esté nivelada y paralela a la mesa de trabajo.


POSITIVO: Obtención de la copia en escayola u otro material.

-Limpieza del molde: Extraemos la arcilla con palillos, agua presión, vaciadores...   Una vez extraída la placa principal, nos ayudaremos de brochas y esponjas. Evitaremos en lo posible dañar de cualquier modo la capa azul, ya que cualquier desperfecto quedara reflejada en la copia.

-Desmoldeante: Una vez limpio y humedecido el molde, aplicamos desmoldeante para facilitar la separación de la copia. Hay diferentes tipos de desmoldeante, que se utilizan según las necesidades de cada momento.
      - Lejía: mejor para utilizar en piezas sin relieve o en bajorrelieve.
      - Jabón de lagarto disuelto en agua + una cucharada de aceite de oliva.
      - Impermeabilización de la plancha mediante goma-laca y cera.
 - Estearina: es el mejor y más utilizado desmoldeante.

Tendremos cuidado de no dejar marcas de la pincelada, ni excesos de desmoldeante, para conseguir una reproducción lo más fiel posible.

-Aplicación de la escayola en el molde:
Preparado el molde con el desmoldeante, lo nivelamos sobre una mesa.
Preparamos la escayola algo líquida, para que se distribuya bien por los huecos y texturas, La verteremos sobre el hueco hasta llenarlo completamente.
Una vez lleno, pasaremos un listón sobre el borde para eliminar el exceso de escayola.

-Picado: Cuando la escayola haya fraguado, procederemos al picado y extracción de la copia. Para esto precisaremos dos formones, uno pequeño y otro grande, y una maza de madera.

Golpeamos primero los bordes más definidos directamente con la maza, colocando el molde con el hueco hacia arriba.
Cuando hayamos separado los bordes, con el formón grande perpendicular a la escayola, golpearemos, eligiendo siempre trozos pequeños, la escayola, para hacer saltar la capa grande blanca y llegar hasta la coloreada.
Una vez esté la capa coloreada al descubierto, con el formón pequeño, golpearemos con cuidado igual que en la operación anterior, la capa coloreada o de aviso, descubriendo el original.

Los enganches, burbujas, mala aplicación del desmoldeante... pueden dificultar la separación de la copia, dañándola de alguna manera, lo que nos obligara a restaurar la copia para su perfecta terminación.

RESTAURACIÓN DE LA COPIA: Solución de desperfectos derivados de la naturaleza del relieve o del incorrecto procedimiento en pasos anteriores.

Marcas de picado: Se llenan con escayola líquida y se lijan.
Descascarillado: Con escayola espesa se reemplaza y luego se lija.
Perdida de partes o salientes: Preparamos escayola y cuando comience a fraguar, se moldea una pieza de forma externa similar y se pega. Cuando seca, con gubias y lijas o limas se iguala y se le da el acabado y aspecto deseado.
Texturas no deseadas: Es decir, burbujas de la escayola, marcas del desmoldeante... Se eliminan con una gubia, vaciador o herramienta cortante. También se pueden lijar.
Rotura: Cuando la pieza se rompe en diferentes partes, hay varios métodos para la reparación de la copia:
        
Primero:
Se humedecen los bordes de la parte rota y se practican muescas en ellos.
Se humedecen mas con un pulverizador y se aplica escayola líquida sobre ellos.
Unimos las piezas y recubrimos la grieta con mas escayola.
Se talla o lija la zona para obtener el acabado deseado.
                                                                                                     
Tercero:
Unimos las dos partes con cola blanca en el caso de que la pieza no pueda unirse por el procedimiento anterior.
Rellenamos las grietas cuando seque la cola con escayola líquida y lijamos la superficie.

Generalmente, aunque la copia pueda no necesitar restauración, si suele requerir ciertos retoques, lijados, rebajados... para su perfecto acabado.